Mostrando las entradas con la etiqueta la musique. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta la musique. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de julio de 2012

supernatural

Humo, humo, telón, imaginate. Ahora un respiro, y un sonido que aparece en la esquina acá arriba; ahora en la esquina acá abajo. Tan power que te lleva de paseo otra vez como cuando con Gustavo... pero esta vez más baile, más de vejito que las pasó. Tiene la voz congestionada, ronca, escuchá: hecha mierda y sensual. Un sintetizador de los viejos duda o juguetea yendo y viniendo de la afinación. A la vez no entiende mucho; pero no se aflige, al contrario, sonríe, se divierte con la gramática, ¿y entonces? Entonces supernatural. pero con el telón bajo, cosa que no sepas si está ahí o más allá.

jueves, 9 de diciembre de 2010

dos ostras de la mano

Estaba el yo poético en la playa
Olas de tres metros, pleamar
Barrenar nos propusimos y re-locos
Parafina fuimos a buscar
De la mano nos quemábamos los pies
Los pies más lindos en la playa
Las olas más grandes en el mar.
En un rapto frenético me propuso:
“Che, ¿la parafina se puede tomar?”

Yo quise contenernos, quise rescatar
Pero su impulso, su capricho
Fue muy duro de parar.
Fuimos dos rubios alocados pero al supernatural
Pateamos una serie de sombrillas,
Sumergimos el paladar

Barrenar, barrenar, barrenamos sin parar
Fue toda nuestra meta, nuestro solo transitar
Todos los deseos, de la mano caminar
Todo nuestro mundo sumergido en alta mar

-Ey medusa -nos gritaron
-Somos un par de ostras -tuvimos que aclarar-
Somos frutos sumergidos
Nos está gustando este lugar
-Sí, sí, -encararon moluscos fascinados-
Sean bienvenidos, usen nuestro hospital
Hay unas pirañas medio fachas,
nada que nos deba preocupar.

Emparafinados hasta el culo
Hundidos en el mar
Bailamos todos juntos
La danza del iodo y de la sal.

Barrenar, barrenar, barrenamos sin parar
Fue toda nuestra meta, nuestro solo transitar
Todos los deseos, de la mano caminar
Todo nuestro mundo sumergido en alta mar

jueves, 19 de marzo de 2009

chica canción

Sí eso. Una chica canción
Para todo hombre que se precie.
Si la prefiere, pasilarga y de ojo saltón,
contralto de aliento dulzón.
Pero dígame qué pasa
que las chicas se le enojan.
Qué pasa con su sexo cargado de fobia
¿Qué lo agobia?
Acaso huela las esencias del poder
Power everywhwere...
¿Se te paró, no se te paró?
¿la tiene ella más larga que vos?
¿Hasta cuándo
chica canción?
Dime hasta cuándo y
Give us the love song,
Give us the love song.

sábado, 6 de enero de 2007

Voces

Miro las paredes por timidez. Hay fotos de fetos, hay fotos del Papa, hay cruces pro familia. Más que buenas excusas para escaparme; ¿de qué? De mi voz que alguna vez fue linda. Pero hay pureza alrededor si no miro las paredes. La pureza la trae el canto. El canto de los otros, imperfecto y puro como Clementina o lo que yo no fui. Yo no soy ni imperfecto ni puro deduzco horas después. Pero en el presente cruzo miradas, destapo mis orejas como en el avión, porque no se destapan del todo y levanto el velo del paladar como en un bostezo que me permite acaso distinguir entre la dulzura y el diapasón. Clementina dice que tengo miedo. Yo asiento y me retiro, ¿hacia la semana que viene? Espero que no. Espero que el canto se manifieste como una alfombra hacia adelante.

miércoles, 16 de noviembre de 2005

Sparring Partner

Manejo por la calle Billinghurst. En la radio, una canción en italiano; es de la última peli de Francois Ozon, dicen. Aunque antes de escuchar el idioma, escucho un giro de la melodía que me pone alegre. Después el italiano de voz ronca la tararea y esto me causa alegría; claro, lo de antes era felicidad. Se me ocurre que yo mismo quiero cantar: no digo en ese momento sino cantar como algo que yo haga y de esta manera lograr ese estado del que estoy hablando en forma permanente o casi. Se me ocurre parar el auto y parar en un bar a escribir. El Banderín está lleno. Doy la vuelta a la manzana y no encuentro nada. Termino en Palermo, pido un Campari y ahora, ¿una hamburguesa? Sí, a Belén. El trago me desvió el objetivo. Pero qué me pasó con el italiano de quien no alcancé a retener el nombre y de quien ahora quiero conseguir su disco. ¡Es la música, es la música!, me dije y se me ocurrió que me llamaban por teléfono y yo decía: estoy llorando porque me gusta la música. Y pensé en lo complicado de mis últimas lecturas y en cosas que prefiero dejar a mitad de camino, pero: que prefiero prefiero. Y pienso en qué maravillosa bebida es el Campari. Y otra cosa, una encuesta: ¿Película favorita? Closer de Mike Nichols.La llamo a Belén y le pregunto: Por qué, mierda, por qué. Belén se va. Yo sigo: Love, Liebe, amorrre. Ahora me pregunto para mí, porqué me fijo tanto en las tetas últimamente. Y me contesto: ¿y vos qué hacés? Para volverme a decir: leo y a veces escribo. Belén tiene que pasar cerca de mi mesa y yo de vuelta:- ¡Love, liebe, amorrre!. Me deja la cuenta.