Sí eso. Una chica canción
Para todo hombre que se precie.
Si la prefiere, pasilarga y de ojo saltón,
contralto de aliento dulzón.
Pero dígame qué pasa
que las chicas se le enojan.
Qué pasa con su sexo cargado de fobia
¿Qué lo agobia?
Acaso huela las esencias del poder
Power everywhwere...
¿Se te paró, no se te paró?
¿la tiene ella más larga que vos?
¿Hasta cuándo
chica canción?
Dime hasta cuándo y
Give us the love song,
Give us the love song.
"No se discute acerca de la brisa del mar, se fortalece uno cuando la siente." Ezra Pound
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jueves, 19 de marzo de 2009
viernes, 11 de julio de 2008
febrero estanco
¿Todo es estanco en febrero?
Porque hubo febreros de lluvia y esperas
de tierras que daban olores, erecciones, algo.
Pero este febrero es estanco, como si le faltaran rinrajes,
baldazos de agua en los balcones,
chicas de anís, de guillerminas...
Febreros que yo corría,
con la pelota en los pies, driblando
Porque hubo febreros de lluvia y esperas
de tierras que daban olores, erecciones, algo.
Pero este febrero es estanco, como si le faltaran rinrajes,
baldazos de agua en los balcones,
chicas de anís, de guillerminas...
Febreros que yo corría,
con la pelota en los pies, driblando
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la frente marchita,
un dejo de queja
miércoles, 23 de abril de 2008
Difusa
La barra está difusa porque
uno hace lo que quiere con la mente,
y más allá de la barra, nada.
No, ya no hay nada; ni noche ni magia
ó ya me cuesta. Sin embargo,
me entrego al papelón,
a la fuerza que me arrastra tan abajo,
hasta el cuello con perfume Cumbia.
¿Por qué me embebo en piel si la piel no escalofría?
Sí, ya sé:
son los hoyitos al comienzo de la espalda.
¿Qué sorpresa ó qué excusa?
Ahí dibujo con los dedos.
Es deseo de vampiro, me digo.
Por eso yo no estaba en el espejo.
Dioses, los intimo:
¡La imagen para la magia!
la que me abrió a los néctares primeros
cerquita de la abuela
que entre almácigos de crataegus
me despabilaba en vano.
uno hace lo que quiere con la mente,
y más allá de la barra, nada.
No, ya no hay nada; ni noche ni magia
ó ya me cuesta. Sin embargo,
me entrego al papelón,
a la fuerza que me arrastra tan abajo,
hasta el cuello con perfume Cumbia.
¿Por qué me embebo en piel si la piel no escalofría?
Sí, ya sé:
son los hoyitos al comienzo de la espalda.
¿Qué sorpresa ó qué excusa?
Ahí dibujo con los dedos.
Es deseo de vampiro, me digo.
Por eso yo no estaba en el espejo.
Dioses, los intimo:
¡La imagen para la magia!
la que me abrió a los néctares primeros
cerquita de la abuela
que entre almácigos de crataegus
me despabilaba en vano.
martes, 8 de enero de 2008
corto mano corto fierro
"Para mí luego de Saer, la narrativa argentina es intrascendente o ¿inconsecuente? o ¿inconsistene?" dijo ella (su primer idioma es el inglés). Intrascendente está bien dije yo sin poder evitar que se notase cierta perturbación en mi voz. El juicio reconozo, me perturbó; no porque ya lo hubiera escuchado otras veces de boca de ella como de otra boca, y entonces me sonara a frase prestada, que fue lo que dije en ese momento. No, tampoco porque me diera cuenta de lo irreversible e irremontable de la situación, lo cual también era cierto. No: iba poco más de un mes de conocerla cuando el idilio comenzó a fallar. No es que habláramos habitualmente de literatura, pero ese día en que en nada parecíamos estar de acuerdo se me ocurrió cambiar de tema , ser un poco más flexible y fue por eso que mencioné el libro que mi hermana me había prestado (La mujer justa de Sándor Márai) en el que una situación era narrada desde tres puntos de vista diferentes con lo cual para qué emperrarnos nosotros en demostrarnos nuestras tercas razones. Pero claro yo seguí refiriéndome al libro y su fácil aunque poco seductora lectura por lo poco literaria, decía yo. De ahí no sé por qué se me ocurrió una comparación por opuestos (displacer-placer) que me provocaba la prosa de Bolaño, y al hablar de Bolaño me empecé a sentir mejor, pero claro, ella me interrumpió para decirme que Bolaño la aburría y ahí sí esputar su famosa frase de "todo lo de después de Saer...", y que no teníamos por qué estar de acuerdo en todo, y que eso no significaba una agresión y que por qué me lo tomaba personal. Claro que no me contuve aclararle que Bolaño era chileno, y mexicano, y hasta catalán. Pero agresión, lo que se dice agresión también la sentí. A la noche volví a dormir solo, o mejor dicho con la edición de Anagrama de Los detectives salvajes, de la que por mera casualidad releí sus páginas 163 a 167.
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pocas pulgas,
un dejo de queja
jueves, 8 de noviembre de 2007
Tus coordenadas
¿Serán lindas las chicas nuevas?
es que huelen tan mal
cuando no las puedo amar.
Como sushi a solas,
me siento un pescado crudo
no, no hablo mal de mí.
Piel de durazno,
tus coordenadas,
¿a qué se debe este misterio?
es que huelen tan mal
cuando no las puedo amar.
Como sushi a solas,
me siento un pescado crudo
no, no hablo mal de mí.
Piel de durazno,
tus coordenadas,
¿a qué se debe este misterio?
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