lunes, 12 de julio de 2010

caminata

Viento. Mechón de pelo rojo agitado. El río, como pocas veces. Sol. La canción de otro. Abrazo. Al menos dos puntos de vista. Sólo dos puntos de vista; unidos, vaya a saber por qué artilugio de la magia. ¿Importa? ¿Es real? La epifanía. La cautela. La emoción. El registro. Ojo con el paladar. La cura. La reserva. Demora y acelere. Unas drogas y otras drogas… como los prejuicios. La duda, atrás, cada vez más.

sábado, 3 de julio de 2010

flor salvaje

Baja la marea... se lleva a la mujer sabia,
hueca y promiscua
que abreva indistintamente en las aguas de Osho y de Cortázar.
Baja la marea de la histeria
y aparece la niña con un ramillete de flores silvestres
y unos ojos tan negros, tan translúcidos
que no llegan a esconder un cierto desamparo;
de un brillo ávido y una exigencia de aventura
que al menos a mí me dan ganas de saltar,
de hacer piruetas.

lunes, 7 de junio de 2010

airbag y glifosato

Una voz me llama desde lejos y subo al auto. El sol de otoño a esta hora de la siesta da un tono ambarino a los costados del camino y al aire; mis ojos brillan I can tell, y se distraen con los bichitos incrustados en el parabrisas. Me gusta ir rápido. Mi auto es seda, y encima reproduce canciones de Palo Pandolfo. Todo lo que me envuelve es placentero, feliz y tonto. Decido anotar algo en mi anotador, la velocidad desciende, aunque no sea yo quien levante el pie, de 180 a 140. Entre pedazos de asfalto y metal recuerdo el sueño de anoche con una serpiente; después veo su cara sonriente: ella es rubia para mí; su hija y yo queremos que su pelo vuelva a su color natural, como si se escondiera un punto de quiebre a nuestras vidas en esa decisión. Me encanta esa tensión en sus labios al verme y esos pequeños suspiros que la alivianan apenas la beso. Es un lindo trabajo, ahí voy. Reboto sobre una bolsa de aire y caigo a los bellos campos de soja recién rociada. Ajá, esto es lo que debería decir en este momento… ¿Cómo será lo bucólico en cincuenta años?, ¿qué paisajes describirán los poetas? De todos modos, la última frase que anoté sobre el volante era esta: “muero de una muerte tan Light…”

domingo, 6 de junio de 2010

atrapados

Miro la abeja que no encuentra qué libar esta mañana y me recuerda la fiesta de anoche. La naturalidad con que se instala lo burgués en el centro; el burgués como centro absoluto. Y cómo estar más arriba en términos burgueses es sin darse cuenta, estar en el centro. El centro desprecia lo periférico, pero en las fiestas nos gusta alterar un poco las rutinas; será por eso que finalmente llega el humorista televisivo que por cuatro lucas te hace el show ininterrumpido de una hora por reloj que pasa como un rayo y da cátedra de espectáculo, y yo me sorprendo de mi propia risa y me pregunto si me reiré de lo mismo que el resto, y creo que sí, y luego me pregunto si alcanza para corrernos un poco del centro, y veo que no. Un piso diecinueve frente al río no está nada mal entonces. Pero hay una red en el balcón que no sólo nos recuerda que la luna tampoco puede ser luna, sino que además impide lo más importante y trascendente y revolucionario que es que el hijo del burgués -porque para el burgués ya es tarde- aprenda la humildad en el salto al vacío.

lunes, 24 de mayo de 2010

hacer el tonto

Estiré mi mano a la palabra
Como si algún milagro pudiera ocurrir
Miré sin ver alrededor
Ahora pienso en lo obvio; lo obvio del gesto
I relied on la palabra, (qué tonto)
Con la fuerza de un creyente
Con la ceguera del creyente
Esperé la palabra a ver si alguna verdad...

Qué va a caer si todo es falso en la palabra
Miento, ¡todo lo que hay en la palabra es de veras!
Pero, ¿quién necesita verdad?
Elevé mi súplica a la palabra
Quién necesita la (falsa) verdad de la palabra
Cuando todo lo que fulmina está en un mudo contorno.
Los bólidos me alcanzan
A pesar de la experimentada cintura
Fíummm...

jueves, 8 de abril de 2010

play it again, Negro García López

Sí, sí; la loca elocuencia otra vez
Es que flores inesperadas se abren en la noche.
Liba con avidez
colibrí sonso de noctilucas
Haz foco y ríe, liba, sobre todo ríe, y haz foco.
Déjanos oír
el gorjeo alegre en la soledad que
transcurre de un punto concreto a otro:
Su hábitat, el mío
¿Qué son, minutos?
Casi.
Burbujitas de detergente
Brindemos

lunes, 5 de abril de 2010

con todo respeto

Si ya no escribo es porque no quiero leerte
ni siquiera nutrirte de mi forraje blanquecino.
Limpiar el aura escarbando la tierra,
voy a podar las raíces del nuevo jardín.
Desgarraré ya mismo peñascos en la puna
¿Tal vez encuentre la fama en una sombra?
Mejor descanso la queja a orillas del río
Y espero la brisa adecuada
con su justo perfume,
el que no haya que explicar.
Y dejarme rozar
por su aroma
el perineo, o lo que es lo mismo:
las cuerdas del charango.